Archivos Mensuales: octubre 2012

LA MIRADA

Los seres humanos poseen un cerebro óptico que les relaciona con el mundo exterior, los ojos vienen a expresar rasgos de personalidad de cada individuo. En la naturaleza el sentido de la vista es tan variable como sorprendente, en general las aves poseen una agudeza visual extraordinaria, pero además las miradas tienen horizontes que no poseen las palabras.

El universo es un espacio viviente que se hace visible a través de la conciencia o psiques perceptible, los ojos permiten ver la luz, los objetos, las formas, los colores, a través de la mirada se habla, se sugiere, influye u ordena. La mirada pertenece a la categoría de los gestos, el hecho de tener unos ojos expresa una normalidad física y equilibrio espiritual, el rayo es tenido por divino, porque es el que venido del cielo planta fuego en la tierra, es considerado un emblema de soberanía, cuando actúa de forma activa, se relaciona con la aurora y con la iluminación, el tercer ojo es la mirada de Shiva, en diversas culturas se identifican a las estrellas con los ojos del cielo.

El sol nos contempla abiertamente y con gran claridad, el ojo humano no podría ver el sol, si el mismo no lo fuera, el ojo frontal o tercer ojo es un símbolo de clarividencia, es un símbolo que se muestra en el interior de un triangulo para expresar el todo en la omnipresencia, situado en el centro de la frente representa atributos y poderes extrahumanos, es el ojo el que alimenta el fuego sagrado y representa la inteligencia del hombre, la mirada es el lenguaje de dios, y dios y los hombres hablan a través de la mirada, la mirada es el punto de partida hacia infinidad de posibilidades.

El poder de la mirada es inmenso, intercambiar miradas de amor es algo bello en si mismo, la mirada es una proyección de fuerzas, de energías, la mirada es una síntesis del ser que refleja una personalidad allá donde va, mirarse es intercambiar sensaciones, es el punto de partida para infinidad de sucesos importantes para la vida, las miradas de amor enamoran, este echo en si mismo produce una serie de sucesos encadenados, un estado que se ha alterado y produce súbitamente felicidad, pues esta realidad aparentemente incoherente enseguida la relacionamos con el mundo invisible, pues con toda seguridad una entidad celeste ha pasado junto a nosotros, y nos ha enviado un rayo de amor, que ha alcanzado nuestro corazón.

Los ojos tienen la capacidad de expresar todos los sentimientos sutiles, existen probadas experiencias que confirman el valor de esta realidad, nosotros consciente o inconscientemente podemos generar fuerzas positivas o negativas, nosotros somos seres energéticos pues si esto es así, transformemos nuestra energía en luz espiritual, desencadenemos fuerzas que nos fortalecen e iluminen, saludemos al mundo visible e invisible con miradas de amor, gocemos de salud corporal y espiritual, preparémonos para recibir del cielo las grandes revelaciones espirituales. El cielo esta poblado de entidades de luz que constantemente envían miradas de amor sobre la tierra, si nosotros queremos trascender en lo espiritual eduquemos la mirada, trabajemos por la paz, el amor, la amistad, la tolerancia, enviemos miradas de amor a todo lo que nos rodea, sabiendo que todo esta en la mirada, sabiendo que a la vez esta influyendo en los destinos del hombre.

Los signos son el referente o punto de apoyo que requiere la voluntad o la conciencia, para así proyectarse hacia el objetivo prefijado, en el mundo esotérico la cabeza significa luz astral, mente, vida espiritual, la cabeza del águila es un símbolo solar que representa la llama cósmica y el fuego espiritual del universo, relacionada con la esfera cuyo símbolo de totalidad es lo desconocido en si mismo, la esfera alegóricamente es el mundo, lo infinito, lo único, símbolo de totalidad y percepción, atributo de homogeneidad, unicidad.

El mundo invisible conecta con el espíritu, su observación nos lleva a profundizar en lo mágico que nos rodea, el azul celeste es el velo con que cubre el rostro la divinidad, es un horizonte que nos invita a explorarlo en silencio.

La mirada es el lenguaje de los Ángeles, que a través de lo etéreo, curan, salvan, iluminan, pero además mirarse o mirar, probablemente se una ciencia que tengamos que redescubrir de nuevo antes de iniciarnos en el espacio donde los pensamientos son ondas, energías, formas abiertas, libres, e intuitivas que a través del amor nos llevan a vivencias nuevas, hacia experiencias evolutivas.

© David de la Iglesia

EL ACTO DE PERCIBIR

Cada uno de nosotros, creamos la realidad por medio de nuestra atención, ahí quien sugiere que la observación por parte del observador, hace que las cosas vengan a ser. Pero ¿Hasta que punto, el orden universal, esta relacionado con las acciones e intenciones de los seres humanos?. Con respecto a este tema se podría decir, que la intención surge de lo profundo del inconsciente, y esta puede ser la causa de los efectos. Si la propia conciencia crea orden, en cierto sentido crea el mundo, la ciencia dice que existe la posibilidad de que haya diferencia entre lo mental y lo físico, esto se contradice con las ideas de la metafísica.

Desde el origen de las civilizaciones, la gente ha buscado el conocimiento de un orden subyacente del mundo, y en esta búsqueda el ser humano, ha podido acercarse a este conocimiento viviéndolo como una entidad a través de su propio conocimiento, lo que le ha llevado ha descubrir que la mente universal, tiene la capacidad de conectar con el mundo físico.

La memoria simplemente tiene la función de recoger una emisión de señales coherentes, de la mente universal. Los recuerdos a largo plazo son agrupamientos estructurales de ondas de información, el cerebro solo es el mecanismo de recuperación y lectura del gran medio de almacenamiento de información. Con relación a nuestro mundo, hay propósito y unidad, y nosotros tenemos lugar en el, y importa lo que decimos, lo que hacemos y lo que pensamos.

Al doctor le gusta meditar, y me describió su percepción de la siguiente manera. Era como si en un único instante hubiera descubierto y sentido una fuerza, entonces me di cuenta de que no había accidentes, ni intenciones individuales, la inteligencia natural que había estado desplegándose durante billones de años, que había forjado las moléculas de un ser, también era responsable de este viaje, y de esta experiencia me acorde, a veces tenia la sensación de que hay algo, y aunque el no lo podía describir con exactitud, ahora sabia que esta fuerza extraña, le guiaba y en ocasiones, le hacia sentir inclinado a tomar una determinada dirección.

La conciencia individual no muere, sigue adelante después de la muerte, cuando morimos nuestra frecuencia experimenta un “Desemparejamiento de la materia”. Entonces visto así, la muerte podría ser una simple cuestión de volver a casa, o de volver atrás, es decir de retomar el campo universal, donde se ha de experimentar de nuevo un sentimiento de conexión, con todo contenido, con los planetas y con todas las personas de todos los tiempos, a los cuales estamos vinculados por una trama invisible, ya que con ella estamos vinculados e involucrados, puesto que nuestra única verdad fundamental es nuestra relación con la conciencia universal.

Cuando energetizamos nuestra conciencia, mediante el acto de percibir, creamos objetos que existen en el espacio, a través del “Continuum”. Nosotros cuando creamos el tiempo y el espacio, creamos nuestra separación, pero sucede que los seres vivos no podemos estar aislados unos de otros, por lo que hay que recordar, que la mente prevalece sobre la materia, y existe la posibilidad, de que a un nivel mental, cada uno de nosotros cree el mundo.

Hay personas que pueden ver las cosas, más allá de cualquier mecanismo sensorial conocido. En un sistema vivo de mayor coherencia, se puede intercambiar información, para poder crear o restaurar la coherencia en un sistema desordenado o caótico, cuando se dan las circunstancias, el patrón cerebral más ordenado, siempre prevalece y establece un dominio coherente, si cada resultado y cada suceso es una relación, y los pensamientos son un proceso comunal, podríamos necesitar una comunidad fuerte y de buenas intenciones, para crear un mundo que funcione bien.

© David de la Iglesia

CAPACIDAD DE CONECTAR

             Con cierta facilidad se asegura que sabemos muy poco de las cosas que son realmente importantes para nosotros. Las mentes humanas están conectadas unas con otras, del mismo modo que están conectadas con todo lo demás de este mundo. La conciencia es un fenómeno global que ocurre en todo el cuerpo, y no simplemente en el cerebro. Se asume que la conciencia es luz coherente.

            La naturaleza es abierta e inteligente, y tiene un propósito, pues funciona a través de un proceso cohesivo. Eso quiere decir que la información circula en ambos sentidos entre los organismos y su entorno, a través de un organismo central unificador. La información que ya ha sido codificada, debe ser transmitida a todas las partes a la vez. Nosotros en nuestro periplo llevamos a cabo un incesante dialogo con el campo universal, enriqueciéndolo y tomando de el.

            La tierra esta rodeada por una capa de inteligencia, y hay quien asegura que allí en el denominado “Espacio muerto” reside la clave misma de la vida. Nada del universo existe como una “Cosa real e independiente de la observación”, ya que estamos creando nuestro mundo, cada minuto de cada día, por eso se dice que el ingrediente más esencial, de este universo interconectado, es la conciencia viviente que lo observa.

            La mente subconsciente es un estado preconceptual, del que emergen los conceptos, y la fuerza central organizadora es un sustrato probabilístico del mundo físico, es decir son mente y materia en su nivel más fundamental, teniendo dicha fuerza central la capacidad de organizar la materia coherente. Existe una teoría que habla de la imposibilidad de separar el observador de los fenómenos observados, lo que viene a significar que las estructuras y los fenómenos que observamos en la naturaleza no son más que creaciones, de nuestra mente mediadora y categorizante.

            Nuestra inteligencia, creatividad o imaginación, no están encerradas en nuestro cerebro, si no que existen en interacción con la fuerza central. En el campo universal existe un punto o estado probabilístico de todas las posibilidades, de un mundo anterior al pensamiento, a la materia, o a la intención inconsciente. La capacidad humana se halla más allá de lo que hemos soñado como posible, y somos mucho más de lo que nos damos cuenta.

            © David de la Iglesia