Archivos Mensuales: abril 2015

Diakos

Diakos

DIAKOS

El cielo además de poseer una capacidad de atracción hechizante, tiene un carácter virtual que proyecta toda una magia perceptible sobre la psiquis humana, pero este elemento situado más allá de la gravedad terrestre es un espacio versátil y abundante en sabiduría.

La especie humana siempre ha considerado al cosmos como un inmenso ser viviente, ya antaño sus cíclicos movimientos fueron asociados a la danza, e implícitamente al sentido del ritmo, pero además este vasto territorio era la morada que cobijaba el alma humana, ya entonces por esta época remota los primeros pobladores observaron con respeto los fenómenos estelares y por supuesto los del planeta, a estos primeros moradores se le atribuyen las primeras representaciones que todavía se pueden contemplar sobre piedras y útiles de uso doméstico o sagrado, pues sobre estas huellas nos dejaron su impronta y estas todavía hoy nos hablan de sus creencias, a través de una simbología donde ellos ya identificaban la espiral con las orbitas lunares, con la evolución del universo, y otras formas cósmicas en movimiento, pero estas representaciones todavía vigentes revelaban el más allá accesible que representaban a través de elementos circulares, aunque a veces emparentados con un conocimiento esotérico. El disco representaba el sol, relacionado a la vez con el dominio del aire y del espacio, también utilizado como emblema por algunas jerarquías, el globo representaba la sustancia del alma, entorno al cual las esferas concéntricas depositaban los cuatro elementos, asociado a la felicidad y percepción, la esfera se identificaba con el infinito siendo además símbolo de totalidad y percepción.

En la medida que las incipientes sociedades iban evolucionando, también creaban aquellos conceptos que le permitirían describir entidades antes inaccesibles y de complejo significado, posteriormente al entrar en contacto unas culturas con otras, se van fusionando conceptos y el nuevo poder o estatus una vez establecido aúpa o relega a una determinada forma mística o religión. En sus inicios el Zodiaco absorbe los conceptos de religiones totémicas para constituir una compleja malla, que divide el cielo en doce partes o casas que deberán dar significado a variados fenómenos psíquicos o espirituales, esta nueva filosofía deberá expresar la evolución, la materialización, la involución y la espiritualización. Así el zodiaco nacido de la palabra, Zoe y Diakos, que significa vida y rueda, desvelara la relación entre lo cualitativo y lo cuantitativo, a través de un grupo de conjuntos situados en un círculo compuesto por doce alegorías que se identifican con los periodos mensuales, y este proceso con el año que se inicia en marzo, el proceso zodiacal se cierra en completa conexión con los siete planetas que determinan siete cielos o direcciones espaciales, los planetas son seres animados, divinos, idealizados, que simbolizan cualidades como vida, justicia, …. Valores que a su vez se relacionan con los signos zodiacales.

A la rueda antiguamente se le daba un carácter de equilibrio, es el símbolo de las fuerzas en expansión y comprensión. A través de la rotación se puede acceder al centro, esta representa la verdad y la ley, el sol es el hijo de dios, que todo lo ve, que todo lo sabe, cuando este desaparece tras el horizonte, nace la muerte a menudo asociada a los héroes, y el retorno a la luz significa volver a la inteligencia divina, representada a través del sol, dentro de la rueda zodiacal su casa representa las riquezas espirituales, dentro de este contesto también tiene especial significado el número siete, pues siete son los días de la semana, siete los planetas, siete los colores del arco iris, el siete se le considera un elemento de integración a la totalidad. Esta y otras teorías similares desarrolladas por los alquimistas o cabalistas de la antigüedad, tenían como fin interpretar unos destinos o influencias sujetas a un poder superior, representado el cielo un poder mental que establecía las leyes para mejorar o conducir un destino.

Los procesos de proyección mental hacia el espacio, han sido una constante repetida por todas las culturas desde los albores de la humanidad. Esta inmensa abarca todo el planeta y su poder nos conecta individual y colectivamente, ya que el universo está formado por una maya capaz de ser vislumbrada y entendida por aquellos que sienten necesidad de evolucionar espiritualmente, según esta forma de pensamiento nosotros somos herederos directos de una sabiduría que nos conecta al cosmos, nuestra forma está compuesta por agua, tierra, aire y fuego, lo que nos permite interactuar con la energía que se manifiesta constantemente, ya que lo que es dentro es fuera, lo que es arriba es abajo.

Mutar en el tiempo es responder a un proceso natural de evolución, esto aparentemente puede parecer un principio relativo, o quizás una filosofía, pero la realidad es que evolucionar, es mudar, es cambiar para formar parte de una entidad superior, es abrir la puerta para acceder a un mayor conocimiento. Las tribus ancestrales ya por entonces daban a la energía un carácter sagrado o divino, pues para ellos la luz divina era una necesidad enigmática y necesaria, estar en su centro era visualizar para entrar en contacto con entidades de orden superior, era estar conectado a un guía espiritual que instruía en la pureza, porque solo así se podía acceder a un espacio permanentemente eterno.

© David de la Iglesia F.

EL ARTE Y EL ESPACIO

El arte y el espacio

EL ARTE Y EL ESPACIO

El azul del cielo es el sueño eterno del aire, descubrirlo a través del pensamiento, es acceder a un tránsito universal de origen sagrado, que siempre ha existido, e invariablemente permanece a la espera de que nosotros nos decidamos a embarcar en esa nave llamada conexión para que así se puedan realizar un sinfín de singladuras en estrecha conexión con el arte.

Pero plasmar todo un caudal de conocimientos en una vivencia visual perceptible, es crear un lenguaje simbólico y fluido que por sí solo, se podría utilizar para adentrarse en un espacio donde las experiencias forman un clímax de formas y figuras intuitivas e inteligentes, ya con capacidad de desvelarse para establecer nexos de unión entre los sentimientos que podrían surgir en ese momento entre el observador y el objeto creado.

También a través de los conocimientos adquiridos se pueden crear formas variadas que por sí solas o en combinación con otras establecen una nueva entidad conceptual, esta simbiosis puede ser el origen de un lenguaje que da respuesta a un concepto sensorial o perceptivo que a su vez crea un destino de formaciones que pueden entroncarse en la proximidad y en la lejanía, y a su vez relacionarse con entidades para nosotros antes invisibles.

El arte siempre ha llamado la atención del hombre, dándole a esta forma de hacer y de expresar un carácter espiritual. El arte en sus distintas facetas y a través del todas las sociedades del planeta, ha venido plasmando entidades conocidas y cotidianas, desconocidas e intuitivas, dotadas de fuerza y magnetismo, de belleza o carácter, y en ocasiones estas imágenes son capaces de revelar un secreto, de mover la conciencia, también están las que son idóneas o necesarias para convocar a los espíritus, y en otras ocasiones se les doto de un con un dado atributo y por tener una capacidad mágica capaz de aportar algo nuevo en un dado escenario. El arte ha sido siempre una necesidad vital, es algo que ha sido capaz de catalizarse a través de un rito milenario, que daba libertad, y a su vez conectaba al hombre con un orden superior o psíquico.

A través de esa facultad que posee el artista, esta le va permitir adentrarse en un mundo sutil, que le permitirá crear un concepto visual e integrarlo dentro de un mensaje con significado, pero además de recursos técnicos el artista también incorpora intuición a la obra, y es así como normalmente nace esta, ya sea como fruto de una dedicación o coherencia espiritual, teniendo esta o suponiéndole a esta un carácter y todos los ingredientes necesarios para ser algo más que el relato de un momento vivido o la suma de algunas experiencias. El arte genera su transcendencia a través de su simbología que ha surgido para mostrar íntegramente una sensación vital, y un contenido con posibilidades de establecer diálogos que vayan más allá de la mera presencia, el arte a través de su plástica permite acceder y descubrir una riqueza interior, y quien sabe si esta causa puede llevar a abrir un misterio antes insondable para el hombre.

La capacidad que tiene el arte para sorprender es impresionante, lo ilimitado de su extensión, y su riqueza lo convierten en un vehículo excepcional, capaz de expresar una misma realidad desde distintas vertientes, sin que por ello pierda capacidad de expresión, pero además cuando una obra creada individualmente se enlaza con otra surge una nueva realidad, ya fruto de la suma de imágenes que integran el conjunto, esta nueva realidad que se muestra no desvirtuara el origen, ya que por sí solo este se mantendrá inalterable, aportando e integrándose al todo que es capaz de proyectar una nueva filosofía con conexión directa a cada expresión original, en un espacio determinado y enriquecedor a la vez.

En el arte a menudo confluyen referencias que nacen del inconsciente, y con intención de significado variado y no siempre claro, por lo que es posible que aun siendo válidas algunas obras, posteriormente sean repudiadas por algunos sectores sociales en un principio, y tengan que pasar por un complejo proceso de integración o adaptación, antes de que lleguen y puedan ser comprendidas por el medio en el que se han de desenvolver. Esta es una realidad constatada, pues cuantos genios o artistas fueron proscritos en su época, de todas formas habrá que ser optimista, y tener valor si se quiere ofrecer una nueva aportación creativa, y confiar en ese principio lógico para que este se pueda manifestar en su día, ya que en definitiva crear es transmitir y evolucionar, y también dialogar y mostrar. El arte cuando está en plena conexión con el espíritu, permite trascender a otra realidad, y fluir a través de una malla universal que es el cosmos, donde ideas y pensamientos se muestran constantemente. Quizás a nosotros solo nos queda conectar, para después crear y formar realidades conceptuales captadas de esa fantasía imaginaria o psíquica, que posteriormente convertimos en diálogos que pueden llegar a transcender a ese lugar y tiempo en que fueron concebidas, porque una obra en sí misma lleva implícito un significado pudiendo estar su origen en otra dimensión o memoria universal.

© David de la Iglesia F.

Entre cielo y tierra

Entre cielo y tierra

ENTRE CIELO Y TIERRA

Estamos habituados a esa singular belleza que se despliega a través del entorno, la tierra es un lugar donde surge la vida, estamos dentro de un hábitat que a su vez nos relaciona con todo lo creado, vivimos dentro de un espacio armónico y universal a la vez, al cual estamos sujetos como eslabones. En este universo cada elemento cumple una función, y nosotros a la vez estamos unidos al conjunto planetario, ávido en energías, en continuas manifestaciones de formación mágica, y su vez impenetrable para el hombre de normal.

Diariamente las fuerzas cósmicas, seamos conscientes o no, nos transmiten sus invisibles frecuencias que se materializan a través de esa certeza llamada vida. La energía primordial fluye formando estados de vida, que se manifiestan a través del todo, y nos relacionan de nuevo con la naturaleza. El aire, agua, tierra, fuego, los fluidos cósmicos, o magna etéreo, dan vida, al árbol. Al monte, a la arena, etc. La vida es un elemento de unicidad que se percibe y nos relaciona con aquello que normalmente describimos como lo sagrado.

A través de esta efímera aventura llamada vida, estamos obligados a tener conciencia de un tiempo transitorio, donde debemos observar para comprender más ampliamente lo que se espera de nosotros, y aunque el destino pueda parecernos como algo casual, que a veces se representa como un efímero acto teatral, si llegamos a ser conscientes entonces entenderemos los continuos cambios, y a su vez podremos dar significado a encuentros sincrónicos, para de alguna manera y poco a poco ir componiendo muestra particular historia, los diversos incidentes, hallazgos, trastornos, circunstancias o avatares que surgen espontáneamente nos ayudaran a comprender la realidad, y a su vez el transcurso del tiempo nos hace sentir los acontecimientos como parte de un aprendizaje, que a la postre va permitir desarrollar nuevas habilidades, descubrir facultades, o crear actividades antes impensables.

Convertir una realidad subjetiva en una realidad con forma, es registrar un fenómeno casual, es ilustrar una historia y hacerla próxima con un propósito narrativo, el hombre verdadero es capaz de traducir, es capaz de dar sentido a cada elemento etéreo o cotidiano, es capaz de materializar una idea en una actividad lógica, es capaz de interpretar los pensamientos y situarlos dentro de un espacio coherente dándole forma, es capaz desde su yo, desde su ser, y además puede recrear e interpretar un hecho fundamental para él.

Abrir la mente hacia una dimensión espiritual concierne a la totalidad de la existencia humana, una tarea común que conducirá a un estado social más evolutivo. Después del ojo creador, del verbo creador, de conceptos filosóficos, después de pensamientos o de reflexiones sobre la realidad, entenderemos que estamos envueltos en una forma de energía, vivimos en un lugar donde cada entidad espiritual es portadora de un mensaje, y estamos sujetos a un ciclo donde la vida por la propia vida es el destino final, estamos, y por el solo hecho de existir, tenemos la capacidad de crear, y toda creación en sí mismo es una obra de arte.

© David de la Iglesia F.

Aire

Las miradas del cielo

Las miradas del cielo

A través de la idea se podría crear una visión de ese halo misterioso que es el cielo, para así poder representar y entender nuestra bóveda celeste, un elemento cargado de misticismo y misterio que conecta y da contenido a los distintos pasajes de nuestra vida.

El cielo también es un universo envuelto en filosofías, y a su vez abierto a múltiples y variadas interpretaciones, que han ido mutando según las épocas y los diversos y variados intereses, contemplar y sentir el espacio es una satisfacción desvestirlo de fronteras ofrece la posibilidad de rescatar un sentido particular de la coherencia y la armonía, necesario para poder comprender o entender de alguna manera lo que nos puede ofrecer ese inmenso océano azul que nos rodea.

El aire; Una pequeña reflexión

Acoplarse a las energías del cielo y recibir sus energías será pues de sabios, la atmósfera es un elemento incontrolado que proporciona todo para la vida, pues si esto es así, en este tiempo que tenemos para vivir, debemos cuidarla, amarla, protegerla, conservarla en su estado natural de pureza. En su proceso vital la tierra tiene una actividad cíclica, el viento puede surgir de improvisto y transportar a grandes distancias partículas de polvo, gas, humos o vapores químicos que ascienden y después nadie controla, y de improviso se acaban depositando en otro lugar en forma de lluvia, nieve, niebla o polvo sobre la vegetación, esto lógicamente acaba produciendo cambios que tarde o temprano van a deteriorar la salud.

Respirar es vivir, entonces creo que será necesario respetar todo ese entorno cotidiano y global que nos abarca para poder vivir con aire puro.

El aire

EL AIRE

El aire se manifiesta en nosotros cuando lo acogemos. El aire posee la capacidad de comunicar al oído lo intangible, su roce puede ser una caricia lenta o suave o un clamor elocuente o furioso. En la mitología es considerado como el primer elemento creador, ligado a la palabra, a la luz, a la tempestad, al perfume, al vuelo, a la ligereza al movimiento.

En las sociedades antiguas los pájaros representaban los estados superiores del ser, la alquimia establece que las aves son fuerzas en actividad, hay ritos ancestrales que los relacionan con los gestos y movimientos del cuerpo. El aire guarda estrecha relación con los puntos cardinales, de ahí proviene la idea de orientación que como concepto místico viene a significar la materialización de la intención. La orientación es necesaria para organizar el espacio, esta realidad simbólica lo interpreta como una realidad visible e interior, que desvela los secretos que son mostrados, en oriente nace el sol y esto representa la luz y la vida.

Las nubes forman el océano de las aguas superiores, se relacionan con la niebla, y estas vienen a simbolizar fenómenos y apariencia, auguran fertilidad, fecundación, emparejadas con las profecías, con las apariencias que esconden la verdad superior, el roció es lo que desciende, y a él se le atribuye un carácter, que viene a simbolizar la iluminación espiritual, la niebla es dual o ambivalente que se interpretar como inteligencia cósmica o emanación divina.

La bandera encuentra sus raíces en imágenes totémicas, colocada en lo alto de una vara expresa autoafirmación, autoestima, tiempo, victoria. El abanico tiene atributos de rango, en algunas culturas se utiliza para animar el espíritu de los muertos, la unión entre las partes está representada por la cadena, que viene a simbolizar el matrimonio entre cielo y tierra, cada eslabón corresponde a una existencia, es un lazo de unión social y psíquica, la danza representa la encarnación de la energía eterna, los movimientos enlazados simbolizan el matrimonio cósmico, las composiciones musicales o cuando menos sonoras proporcionan una imagen natural de conexión de todas las cosas, así como la exaltación y comunicación del todo.

Los héroes o dioses mitológicos; Prometeo representa la sublimación a través de la relación establecida entre el buitre y el águila, y fija la relación alquímica entre lo volátil y lo fijo. Quetzalcóatl es el dios del cielo y de los fenómenos atmosféricos. Bóreas es el dios de los vientos del norte, hijo del cielo y de la luz, interprete, es el mediador, conduce las almas de los muertos, representa el poder de la palabra, la transformación, la energía intelectual que gobierna el sistema nervioso, y representa el inconsciente por su carácter fluido y dinámico, sus atributos son el caduceo, el sombrero, la lira. Júpiter es el dueño del cielo, dueño del juicio y de la voluntad, sus atributos son el trono, la corona, el águila y el rayo, las hadas simbolizan los poderes supranormales del alma humana, tienen facultades fuera de lo normal, son la personificación de los estados del alma, o de la vida espiritual. A los hechiceros se les considera seres que saben volar.

Las antiguas culturas dieron a los seres halados un poder espiritual de carácter fálico y con poder ascendente, en la alquimia son fuerzas de actividad, cuando se elevan expresan volatilización, sublimación, cuando descienden simbolizan precipitación, condensación, lo egipcios veían en el ave fénix un símbolo de eternidad, indicaba el triunfo de la vida eterna sobre la muerte, el gallo es el ave del despertar, emblema de vigilancia y actividad, vinculado a la resurrección, la paloma en la religión cristiana es la tercera persona de la trinidad, emparentada con el espíritu santo, símbolo de perfección, de sublimación, guía las almas, la mariposa es el emblema del alma, signo de alegría y felicidad conyugal, de la vida que renace en la luz, el cisne a través de su color blanco evoca la imagen de la mujer desnuda, símbolo solar, el águila tiene la facultad de corregir las fuerzas oscuras, el buitre asociado a la madre naturaleza, representa la idea de la madre, es la fuerza protectora que sustituye los padres, emblema de la abnegación y consejo espiritual, el grifo simboliza la relación entre la fuerza cósmica y la psique, el caballo se identifica con el viento, las espumas marinas el fuego, la luz se les considera clarividentes. Entre los indios americanos el águila y el oso dan poderes al hombre medicina, que cura el alma y restablece el cuerpo.

Las doctrinas animistas o mitológicas a través de sus alegorías describen la relación entre el hombre y el universo, sus pasajes reflejan la fuerza del cielo sosteniendo la pasividad de la tierra, a la que da energías vitales.

© David de la Iglesia F.