Archivos Mensuales: noviembre 2015

BAJO EL ÁRBOL

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BAJO EL ÁRBOL

Entre lánguidas sombras amanece la mañana coronada de espinas, de resacas, mientras al romper el alba la memoria busca cobijo.

Abriga el árbol sonidos del alma, las pisadas van y vienen se cruzan lentamente cual suspiros tristes, que vagan a escondidos tras una mirada fugaz, se percibe la claridad, la tenue luz de la mañana, en el parque las flores y la primavera, ahora aquí juegan las palomas ajenas a presentes y futuras vágatelas humanas.

Misteriosa es la vida, que cual resorte mágico es capaz de juntar a dos desconocidos, para empezar un dialogo sincero bajo un vetusto y florido árbol, de forma natural sin mascara y trayendo del recuerdo aquel verso del poeta: “Al tiempo le pedí tiempo, y el tiempo me contesto, con el tiempo tendrás tiempo, lugar y ocasión”.

Sabes pájaro volante, adoro a mi mujer e hijo, los quiero mucho, pero no sé qué me pasa, ya que dentro de esa fidelidad a veces me encuentro loco y perdido.

Te cuento desde hace muchos años yo trabajo en una refinería, ahora ya me siento cansado, hoy no he dormido casi, esta mañana amanecí borracho si saber por qué. No entiendo nada pájaro volante, a veces pienso que vivimos en un tiempo donde la sensibilidad no tuviera cabida, a menudo me veo solo, y siento crecer a mi alrededor una muralla absurda, yo más de una vez me he sentido utilizado por un fin maquiavélico, en ocasiones me presionan para realizar trabajos que transgreden cualquier ética humana, sabes lo tengo que hacer pero después me tiemblan las manos, luego me da vueltas y vueltas la cabeza, por esa causa he llegado a pensar en suicidarme, pero además mi padre padece demencia senil, y yo sí que ante eso me siento desvalido, es como si mi vida fuera una rueda amarga, que cada vuelta que da, va hundiendo un poco más en mi corazón una daga que pende de un hilo invisible, esto me hace pensar mucho, pero a la vez veo también a algunos tan felices dentro de su hipocresía, lo cual eso me hiere y me hace sentir como un tonto, en un país que pareciera que fue hecho a la medida de lo diabólico.

Pájaro volante, sin querer o sin saber a veces, me veo envuelto en una guerra, y siento que mi vida vale lo que vale una bala. Pájaro volante, después de esta vida habrá purgatorio, aunque esto ya me parece un purgatorio. Sabes en esta rueda emocional en la que estoy sumido, tengo de todo y no tengo de nada, lo que te digo te parecerá absurdo pero es verdad, tú crees que tendré yo un don o una facultad que me hace ser distinto a los demás, o crees es que estoy loco, pájaro volante.

Amigo; Yo creo que todo es muy simple, yo no puedo más alegrarte un ratito y desearte paz, y suficiente tranquilidad para que puedas poner orden en tú vida, no vaya a ser que acabes en un hospital por una tontería, yo te puedo asegurar que los que allí acuden, no les sirve de nada la ilusión por la cual han trabajado, ahí los bienes materiales que uno acumula a través del tiempo, en ese sitio tienen poco valor, cuando uno está enfermo lo primero que sucede es que se encuentra con su soledad, tiene que verse a sí mismo como realmente es, a menudo se anhela lo que no se tiene, el afecto, el cariño, la felicidad, allí son siempre seres dependientes, la enfermedad es su excusa, en esta situación todo el pasado, todos los sueños en un instante se diluyen, desaparecen y a ahí están postrados, soledad para meditar, para reflexionar, para escuchar la voz de su corazón, para contemplar los arboles en flor y el milagro de la vida, solo de esa manera podrán nacer de nuevo, yo creo que nosotros dependemos de una ley divina, superior y humana al mismo tiempo, ya que nosotros somos libres y decidimos sobre nosotros.

En el tiempo nacemos y morimos, dicen que es un soplo la vida, los hombres crean leyes, formas, códigos, sistemas que los condicionan. El hombre ha nacido libre, pero en esta rueda que es la vida, decides si quieres padecer, o si por el contrario quieres, el amor o la dicha, el hombre decide, pero amigo además yo creo que la verdad siempre acaba prevaleciendo, ya que está ahí, pues la ilusión no puede ser más que una sombra pasajera, es algo así como un tupido velo que temporalmente no nos deja ver con claridad, nosotros sabemos que la luz prevalece sobre las tinieblas. Ha sido un placer amigo, hasta siempre pájaro volante, adiós, adiós amigo.

© David de la Iglesia F.

COMPLICIDAD Y SANACIÓN

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COMPLICIDAD Y SANACIÓN

El amor a menudo se identifica con el romanticismo. El romanticismo viene a ser algo así como un patrón de lucha, o de poder que se justifica y que tiene trampas.

Existen patrones de amor idealizados donde la persona encuentra felicidad, en la relación con el otro y complicidad para poder compartir deseos vitales. En un principio todas las relaciones son idílicas, y actúan como un estupefaciente para el dolor que todos llevamos dentro. En todas las relaciones íntimas se crean muchas expectativas cargadas de idealismo y fantasía. En la unión de la pareja van a surgir estímulos del uno y del otro, y es a través del pacto como se forma la de relación que se ha establecido.

Sobre el amor humano existe mucha literatura y amplias definiciones, que suelen ser abordar desde una óptica religiosa o idealista, donde impera un cierto sentido práctico o moral, que nos indican un comportamiento a seguir. Lo normal es que estas filosofías entiendan por amor, lo que no es amor, ya que el amor no está en la materia, sino en el alma y esta está conectada con Dios universal y no ideológico.

El cuerpo es un vehículo de manifestación de todos procesos y cambios que se producen en el plano mental. La belleza es armonía, es el equilibrio entre la energía y el cuerpo, la perdida de este equilibrio se produce siempre en el plano mental. Un dolor es una señal visible, de un proceso invisible, que nos avisa de una anomalía para obligarnos a hacer una introspección, para buscar la causa que nos aqueja, y así poder sanar el mal que nos va acontecer.

En el aura están las manifestaciones iniciales y las funciones fisiológicas del organismo. En el campo energético comienza la expresión de la enfermedad o desequilibrio, mucho antes de que la persona note o somatice la lesión que le afecta. Un trabajo de visualización del aura va permitir intervenir sobre el problema que nos afecta, antes de que la enfermedad en cuestión aparezca, entonces será bueno apuntar la mirada más allá de cuerpo para tener una vida normal.

Hay algunas doctrinas místicas que consideran el intelecto, como un medio para limpiar el camino que nos va llevar hacia la experiencia mística directa, donde el cambio no es considerado como consecuencia de fuerza alguna, sino más bien como una tendencia, e inherente a todas las cosas y situaciones, donde los movimientos no son forzados, si no que ocurren de un modo natural y la espontaneidad es el principio de la acción. Actuar en armonía con la naturaleza significa obrar espontáneamente, y de acuerdo con la naturaleza de uno, lo que significa confiar en nuestra naturaleza intuitiva, que es innata en la mente humana.

En el siglo VI, a.c. El sabio griego Heráclito de Éfeso. En su visión del mundo, afirmo que “Todo fluye en un continuo cambio”. Afirma que todos los cambios son cíclicos. Comparo el orden del mundo con el fuego, siempre vivo, que en cierta medida se enciende, y en cierta medida se extingue. Los opuestos son polares y por tanto están unidos. Heráclito dijo; que el camino hacia arriba y hacia abajo, son el mismo; Dios es día, noche, invierno, verano, guerra, paz, sociedad, hombre, y él consideraba que todo par de opuestos forman una unidad. A través de sus palabras dijo que las cosas frías se calientan por si solas, las calientes se enfrían, lo húmedo se seca, lo seco se humedece.

Hay tradiciones espirituales, que entienden la visión del mundo como una cosmovisión basada en una experiencia mística directa, y no en una forma intelectual capaz de crear la realidad, pero además hay quien afirman que el conocimiento místico no puede obtenerse solo mediante la observación, si no que este requiere la plena participación de todo nuestro ser, asegurando que el bien y el mal, el placer y el dolor, la vida y la muerte, no son experiencias absolutas pertenecientes a distintas categorías, sino que simplemente constituyen dos partes de la misma realidad. “Es decir Partes extremas de una sola unidad”.

© David de la Iglesia F.

EL MENSAJE DE LA ENFERMEDAD

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EL MENSAJE DE LA ENFERMEDAD

Los buenos sanadores entienden que trabajan para curar el alma, ya que el principio básico de cualquier sanador, es el cuidado de su propia persona, ya que la sanación solo empezara cuando se revise el sistema de creencias del paciente.

La curación siempre empieza por uno mismo, pero en la medida en que vamos deformando nuestra identidad, sucede que nos alejamos también de nuestra identidad, no dejándonos ya en verdad ser quien en realidad somos. A través de este proceso de negación morimos un poco. El trabajo o proceso de salir del caos, consiste en renacer para recuperar el fluido de la energía vital, lo cual va mejorar poco a poco, nuestra fuerza o capacidad creativa.

La enfermedad es también una experiencia y tiene un significado para cada persona, curar en último término es disolver el velo entre los mundos espiritual y material, pero en la medida en que cambia nuestro punto de vista sobre la enfermedad, también descubrimos nuestra forma de tratarla. La enfermedad contiene un mensaje que debemos aprender, pero sucede que la iniciativa y la responsabilidad del propio paciente va motivar la curación de la enfermedad, siendo el cambio de actitud lo que va producir un cambio a la vez que podremos verificarlo, esto solo será posible gracias a que el paciente ha asumido la responsabilidad de esa propia curación

Solo uno es responsable de su salud, y en este sentido es uno el que toma la decisión, no hay que dejarse limitar por un diagnostico o pronostico, tómelo simplemente como un mensaje y busque dentro de sí, no hay que preocuparse por nada, ya que es seguro que en la búsqueda encontrara la ayuda necesaria, y el remedio adecuado para salir de la enfermedad.

El miedo está relacionado con la enfermedad y este combate solo se puede ganar a través del amor, el mayor sanador es el amor hacia uno mismo, lo cual va permitir acelerar el proceso de sanación, y acceder a una plenitud que no se tenía antes de alcanzar la enfermedad.

Uno debe recorrer su propio camino, sin olvidarse que cuando se produce la curación, se abre la puerta de la percepción, lo que nos ha de conducir a lo divino, es decir a ser uno en el uno. Lo cual se trata de un proceso que fluye y la meta es la iluminación, y la curación una experiencia temporal.

Cada vez que un alma venga a ti para que la cures, debes saber que desde lo más profundo de ti, lo desea tú alma. Por eso cuando junto a ti llega un hermano, para que lo ayudes en su curación, ten en cuenta que sus palabras, te llegaran a través de la puerta de la percepción, que podrá ser reducida o ampliada, y no te olvides que lo que necesita es recibir. Todo es muy simple, lo que necesita es la respuesta a un anhelo del alma. El alma dice ayúdame a encontrar el camino que me lleva a lo sagrado, a la paz del alma, a ese lugar que tiene la verdad a través de los siglos.

Llegar a ser sanador es un proceso altamente individualizado, para conseguirlo no existen reglas definidas, y se desconoce exactamente en la forma en que se produce este hecho, ya que nadie puede conferir a otro un poder curativo. Este hecho tiene mucho que ver con el crecimiento interior de uno mismo. La vida de cada cual es exclusiva, y también es conocido que convertirse en sanador implica dedicación, pero nunca dedicación a una práctica rígida, especifica, ni religiosa, o de grupo espiritual, pero para convertirse en sanador lo más seguro quizás sea elegir un sendero de amor y verdad.

© David de la Iglesia F.

PENSAMIENTO Y ENERGIA

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PENSAMIENTO Y ENERGIA

Existe todo aquello que tiene nombre, pues el azar no rige las cosas. En la existencia todo tiene un propósito, en la vida todos los seres manifestamos la misma energía, aunque en diferentes modalidades, intensidades y servicios, la energía esta en uno mismo, el poder está dentro de uno mismo, y se muestra a través del camino.

El pensamiento es una potencia que acaba conformando lo que se programa o desea, el pensamiento es una energía, positiva o negativa que se acaba materializando, depende de lo que tu pienses, para que luego después lo construyas. Es preciso canalizar la energía adecuadamente, los pensamientos son vibraciones que configuran una realidad, el amor, la salud, la paz, son el resultado de una vibración armoniosa.

Todo conflicto es un desperdicio de energía. Cuando los pensamientos buscan placer y se ven frustrados, entonces se quejan. El pensamiento sabe que su razón de existir está en la memoria acumulada.

Al pensamiento le gusta establecerse en la memoria, en la experiencia conocida, en la convicción, en el juicio, para poder crear formulas y formas de vivir idealizadas. El pensamiento cuando esta activo nos divide, ofreciéndonos lo correcto y lo incorrecto, lo verdadero y lo falso, lo que debería ser y no es. El pensamiento al no podernos ofrecer una unidad de acción, lo que nos va presentar son acciones contradictorias, a través de la función dual.

Cuando los pensamientos desaparecen, se aquieta la mente y se queda serena, entonces aparece el silencio. El silencio absoluto, ese silencio que es completo, que no es soledad, sino residencia del amor, de la belleza.

La función de la memoria cuando esta activa debería ser una fuente dinámica y de constante renovación, y no un vulgar depósito de basuras que pertenecen al pasado. Toda mente que este cautiva, nunca podrá ser libre, es obvio que la mente tiene que estar muy callada, si quiere ver algo con mucha claridad, sin distorsión alguna. Cuando en la observación no interviene el pensamiento. Cuando no hay separación entre el observador y la cosa observada, no hay conflicto. La mente que es en sí, la percepción total, tiene que ver mucho con la claridad, ya que para percibir, está debe estar sin confusión, ni conflicto de ninguna clase y esto es imposible, cuando uno actúa dentro de los límites del pensamiento, todo hombre nace libre, y tiene que ser libre o de lo contrario se destruye a sí mismo. Uno debe ser sensible, tanto física como psicológicamente.

En el plano mental los pensamientos son formas, la mente trabaja con imágenes, y desde la imagen se inicia el trabajo de purificación interna, meditar es estar o buscar el camino de la vida. Las imágenes hechas surgen y se ordenan en la memoria con mayor o menor deformación, y eso es un límite para poder hallar la verdad, por eso aquel que va en busca de la verdad, le va ser necesario realizar un esfuerzo para poder desprenderse de formas idealizadas, por eso va ser necesario tener valor, para así poder empezar de nuevo, todo buscador de luz, debe ver las cosas como si las viera por primera vez.

Nuestra mente mantiene una intención dinámica con la mente del cosmos. Nuestra energía, es una manifestación de la energía cósmica. Nada es estático, nuestro cuerpo mantiene un intercambio dinámico y constante con el cuerpo del universo. La vida es la danza eterna de la conciencia, que se expresa a sí misma en forma de intercambio dinámico, entre el cuerpo humano y el campo universal, entre la mente humana y la mente cósmica.

El arte del silencio consiste en elevar la conciencia, a lo intangible, para alcanzar el conocimiento que se expresa a través del ser. Toda mente abierta procede de una ausencia de juicios, y solo aquellos que tienen una mentalidad abierta pueden estar en paz, nuestras crisis no están en el mundo, sino que están en la mente misma.

Una mente que no está entrenada, no puede lograr nada, la mente se entrena a través de ejercicios sistemáticos, se avanza mediante un proceso de aprendizaje. Aprender y querer aprender son inseparables, uno no debe permitir que en su mente, entre ninguna clase de duda acerca de su existencia, o de lo contrario no podrá saber lo que él es.

© David de la Iglesia F.