Archivos Mensuales: marzo 2016

ABANDONAR EL PERSONAJE

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ABANDONAR EL PERSONAJE

Hoy en día todo parece indicar que se hace imprescindible una mutación en la mente humana. Cuando uno busca ayuda para realizar el cambio, lo más probable es que esta se encuentre. Si esto no sucediera, es evidente que tendríamos que observar la forma que tenemos de ver las cosas.

Hay que volver a intentar recuperar la memoria perdida, para así poder reconocernos, y también para llegar a saber quiénes somos en realidad, sabiendo además que el camino de la verdad no implica riesgo. Hay que dejarnos tocar con nuestra cualidad sanadora. Hay que viajar hacia el interior para purificar el alma.

Pero si de verdad uno quiere cambiar, entonces será necesario abandonar el personaje que ha usurpado nuestra verdadera identidad, para cambiar es necesario tener voluntad de cambio, para cambiar hay que aprender a ver en el otro su naturaleza divina.

El sueño es el recipiente que recibe un pensamiento prestado, presente en nuestras vibraciones microscópicas, está el sueño, ciertas tribus de la amazonia, realizan un ritual diario, donde se comparten los sueños, para ellos el sueño no pertenece únicamente al que sueña, si no que pertenece colectivamente al grupo, y el soñante individual es simplemente el receptáculo, que el sueño decide tomar prestado, para poder conversar con toda la tribu.

Algunas tribus conciben lo sueños, como un mapa para las horas de vigilia, lo que les permite predecir, lo que va a ocurrir colectivamente. En los sueños ellos conectan con los ancestros, y con el resto del universo, ya que ellos entienden que lo real es el sueño, y la vida de vigilia es lo falso.

En la actualidad algunos estudios dicen que el sueño es propiedad del que sueña, y aseguran que el estado del sueño es más autentico, pues es nuestra conexión interpersonal en toda su relevancia, y el estado de vigilia es algo así como un estado de aislamiento, en el que cada uno de nosotros estamos, es nuestra habitación separada, es el impostor. En el nivel más profundo, existe la posibilidad de que compartamos nuestros sueños.

© David de la Iglesia F.

EL ESPÍRITU O SER INTERIOR

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EL ESPÍRITU O SER INTERIOR

Existe una interpretación de la espiritualidad que está relacionada con sacrificios, ritos, y con ciertas reglas o disciplinas, a las que algunos les otorgan cualidades, ya que se suponen que a través ciertos requisitos uno pueda llegar a ser espiritual. En muchas ocasiones estas prácticas reprimen el placer, introducen la culpa, el miedo y la división, exigen devoción a maestros o sacerdotes, para a través de un proceso hacernos dependientes, manipulables, débiles e indefensos.

Existen muchas culturas sobre la faz de la tierra, que han explorado y edificado sus creencias sobre una base que se aproxima a la realidad. Pero existe la posibilidad que estas doctrinas o creencias creen cierta confusión, y se pueda llegar a llamar espiritualidad a cualquier cosa o experiencia. El ser humano nunca tuvo la necesidad de acudir a maestros que le hagan sentir l paz o gozo, el hecho de ser un discípulo aplicado de determinada doctrina, no nos asegura nada, tampoco el hecho de seguir a determinados gurús, o chamanes, que a través ciertas ejercicios van creando sensaciones de luz, de libertad, pudiendo acabar los ejercicios o practicas realizadas, en simples paseos por el mundo de las ilusiones.

El gran espíritu es el único que existe. El gran espíritu es la existencia misma. Si la existencia es el gran espíritu, yo soy parte de él, entonces yo también soy el gran espíritu, yo soy el espíritu mismo, ahora yo, solo necesito recordar quién soy, y no necesito nada más, solo necesito acordarme de lo que he olvidado.

El espíritu, alma, ser interior, o cualquier otra definición que utilicemos para designar lo más profundo y genuino, es en definitiva nuestra más pura esencia, es como una brújula interior que nos enseña a vivir, a realizarnos, a transformarnos, y nos prepara para ese momento, en que debemos marcharnos y regresar a casa.

El ego es la dependencia, hay que prestar atención a los signos que nos llegan, hay que percibir en consciente, para así sentir el cuerpo luminoso que nos contiene, pero hay que tener presente y no olvidar, que si queremos evolucionar deberemos estar en el amor, que es luz, para así poder abrir las puertas del cielo infinito.

Yo soy sencillamente un espíritu como eres tú. El gran espíritu, es un espíritu que habita dentro del cuerpo humano, y un cuerpo no puede tener experiencias espirituales, solo puede tener experiencias carnales, corporales, terrenales.

© David de la Iglesia F.

ES POSIBLE LA PAZ

Pura sugestión

Es posible la paz

A través de la evolución el hombre aprende a deshacerse de las tensiones que genera, cuando uno, por alguna causa está inmerso en situaciones de stress, se puede meditar y observar lo que sucede, cuando la mente está fuera del lugar y del tiempo, lo que esto puede significar en estas circunstancias, es una merma en nuestra capacidad para percibir nuestras propias emociones. Cuando se manifiesta irritabilidad, aparece el miedo, lo que posiblemente va dificultar el quehacer de la vida diaria, y la forma en que nos relacionamos.

Hay que vivir cada momento en el ahora, ya que no existe el tiempo. Solo la belleza y la alegría, y esta es tanta que a veces, ríes o lloras, y tus células se armonizan y cantan desde la libertad, pero lo contrario a la felicidad es la pena y la tristeza, circunstancia que representa un lastre, pero también existen las formas negativas o oscuras, que a diario resuena en infinidad de seres y lugares del planeta. Todo intento de poder sobre los demás es debilidad disfrazada de fuerza. La dualidad de la mente, divide la vida, y la separa para enjuiciar o clasificar entre bueno o malo, positivo o negativo, hombre o mujer, salud o enfermedad.

La paz solo es posible si hay unión. Todos los seres humanos, tienen alguna frecuencia forma o sistema, que les permite relacionarse con el medio que los rodea, “Así lo entendió el maestro, después de meditar dijo”: Hay que purificar el alma, ya que solo así podré regresar a ese mirador privilegiado, ya que para mí la libertad nunca ha desaparecido del todo; Ya empezaba a reír de forma absoluta y sabia en su conciencia, que todo estaba saliendo bien, ya presentía que la conciencia había llegado a un punto en que percibía de nuevo.

En la meditación profunda, la mente permanece totalmente alerta, además de la percepción sensorial de la realidad, capta también los sonidos, imágenes y otras impresiones del entorno, pero no las interpreta, y no permite que estas distraigan su atención, ya que obtiene el conocimiento simplemente a través de la introspección y en la privacidad de su meditación. Así dice Krishna en el Gita: “Si yo no tomara parte de la acción, estos mundos perecerían”. La doctrina Zen dice que los asuntos prácticos de la vida, los hay que vivir totalmente en el presente, prestando atención a todos los asuntos cotidianos, experimentando el misterio de la vida, en cada acto por sencillo que este sea.

© David de la Iglesia F.

ENTRE LO HUMANO Y LO DIVINO

Darse permiso

ENTRE LO HUMANO Y LO DIVINO

Vivir tiene mucho de arte y de sabiduría. La vida se nos revela a través de cada gesto, de cada expresión, en ella vemos y somos observados, abrazamos y somos abrazados, acariciamos y somos acariciados, nos aproximamos y nos alejamos, comemos, saltamos, jugamos, y todo ello viene de muy lejos y está presente.

Nuestra situación en la vida se debe a actos que son de nuestra propia creación, y no son responsabilidad de padres o sociedad, pero a veces pareciera que somos un puro instrumento de la vinculación, el ritmo nos une al universo y a todo lo que es origen. El movimiento de la vida es ritmo biológico, el ritmo del corazón, de la respiración, el de la naturaleza, y el impulso de la vinculación de la especie, que es, o viene a ser un movimiento vinculante.

La materia es la casa del espíritu, es el sitio donde estamos, y estamos en nuestro propio cuerpo, ya que este es el lugar provisional que la existencia nos ha dado. Es el sitio donde tenemos que estar. Si no estamos no podemos vivir, el cuerpo y el espíritu se encuentran en la materia para coexistir, pero a veces sucede que están desconectados, ya que la materia de alguna manera se resiste a ser poseída por el espíritu.

El cuerpo es una forma de realidad, es un puente temporal entre lo transitorio y lo eterno, entre lo humano y lo divino. Se podría definir la vida como una aventura individual y colectiva, dentro de una forma humana, que está limitada y vinculada emocionalmente al espíritu, el cuerpo es una conexión, es la parte material de la existencia que permite la manifestación del espíritu.

El cuerpo cuando es impregnado por residuos tóxicos o energías nocivas, merma su potencial, con lo cual se debería actuar sobre él a través de un concepto de curación, el cerebro es un órgano ávido en experiencias, esta siempre integrando datos y vivencias, para procesarlos y elaborar respuestas. La inteligencia vital personal es un conjunto de capacidades, psíquicas, emocionales, intelectuales, sociales, que nos permiten conocer y entender cuanto nos rodea, cada persona es un espíritu, y un dios dentro de un cuerpo físico.

Tenemos cualidades que nos hacen altamente sensibles, y estas capacidades nos permiten, ser creativos pero también podemos llegar a ser caóticos, pudiendo en ocasiones aprender sin ser conscientes de haber aprendido, tenemos un sexto sentido que nos avisa del peligro eminente, pero a menudo no somos plenamente conscientes de hasta dónde pueden llegar nuestras habilidades mentales.

Hay que disfrutar de cada instante, de cada sentimiento, lo material por sí solo no proporciona un interior saludable, hay que abrirse a la creatividad, es erróneo pensar en un funcionamiento espiritual relacionado con términos o condiciones.

© David de la Iglesia F.

EL REY DEL MAMBO

El arte esta en todo lugar

EL REY DEL MAMBO

“Por mucho que insistas” Te seguiré diciendo que anoche, he visto como la luna se vestía de seda, dulces reflejos y melodías tenia la noche. Bajo un palio cubierto de estrellas, y en una balconada que da la bienvenida a los vientos del norte. “Estaba allí”, seducido por un balanceo de aguas misteriosas, que bañan la ría de cantos y melodías.

“Por mucho que insistas” Te seguiré diciendo, que anoche he visto a la luna vestida de seda. Anoche quería ser el rey del mambo. Para bailar en una noche estrellada con la luna plateada, para embriagarme con su vestido de seda. Para bailar en una alegre danza, sobre un mar de luces e ilusiones, para olvidarme de los oasis de ansiedad, sin poner límite a mi inspiración voladora.

“Por mucho que insistas” Te seguiré diciendo, que anoche he visto con la luna se vestía de seda, por eso mi amor, no me consideres un loco, por haber bailado, un alegre mambo, mientras la luna estaba vestida de seda.

“Por mucho que insistas” Te seguiré diciendo, que anoche e danzado con unos acordes que me estremecían, bailaba con emoción y alegría un mambo sabrosón, en una noche que se vistió de seda, mientras sentía como el viento me arropaba y la luna me seducía locamente.

© David de la Iglesia F.