Son tus sueños

Si alguien me preguntara porque escribo poesías, sinceramente y en verdad, no sabría que responder con claridad, eso no significa que esta pregunta, en alguna ocasión yo no me la haya hecho a mí mismo.

 

© David de la Iglesia F.

Son tus sueños

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Son tus sueños;

Es el título de una obra que realice hace tiempo, y también el titulo de una poesía que incluyo dentro de este cuaderno de poesías, de nuevo retomo este concepto todavía vigente al menos para mí, y lo utilizo para el recital del 21 de abril, en la biblioteca municipal de Chapinera.

JUNTO AL MAR

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Obra; Son tus sueños

Cuaderno de; Poesías y relatos

JUNTO AL MAR

Cuando el fuego palpite sobre las olas quédate con los susurros del aire

Cuando en la noche oscura sientas los ritmos del mar quédate

para danzar con las estrellas.

Cuando tus suspiros se refresquen de bravas esencias y levemente

el eco de mi voz surja en el aire, recuerda aquellos días de amor vividos

las mañanas frente al mar la presencia de un tiempo

las sensaciones que surgieron de la nada.

Cuando ausente este de ti, porque necesite llevar un sueño a la realidad

y si en la partida surgiera una entidad turbia

recuerda que fui feliz cumpliendo mí destino.

Cuando la luz navegue en la noche negra,

y los rítmicos oleajes se acoplen pacíficamente al paisaje de los días felices

a aquel cielo elocuente que contemplamos tantas veces

desde aquella taberna con sabor marinero.

Cuando contemples las gaviotas que sobrevuelan los barcos

que llegan para besar el puerto amigo, entonces conserva

aquella imagen clara de nuestro amor

conserva al sol y al viento peinando nuestros cuerpos

y ten la certeza de lo sucedido, de que hemos vivido junto al mar.

© David de la Iglesia F.

DOMINGOS

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DOMINGOS

Obra poética: Son tus sueños

 

Ahora, que compongo con flojera al lado de los mostradores,

me acuerdo de cuando hasta las cejas me embriagaba de amores,

de la sonrisa que hice bajo el sol de mediodía.

Ahora, que no estoy enamorado, recuerdo la preciosa poesía

que compuse cuando tú eras mía.

Ahora de lunes a domingo pinto angelitos negros, me embriago de licores,

para que me echen de los bares, sin pensar en el infierno

que desemboca en la locura de unos días divinos.

Ahora, soy el parado del olvido, de la palabra de hombre dada.

Ahora soy el recuerdo marchito, que al salir la luna muere y nace,

soy el testigo de los días que van y vienen,

que todavía se acuerda de los besos en las noches estrelladas,

soy el bufón que no olvida la mirada que compartía mi mesa.

Ahora, que no estoy contigo, estoy colocado como un mulo,

me reconocen como el loco del psiquiátrico, pero a mí me da igual,

porque me siento feliz en las noches de cálidos rocíos,

de los inocentes destinos, de las manos que acariciaban mis labios.

Pero qué más da, ahora bebo sentado dentro de una ruina,

porque la mentira a derrumbado mi reino de amor,

y hundido el barquito que tenía en el puerto azul y blanco,

y así es que ahora bebo, para olvidar los amores que nacieron

al ritmo del chachachá, que bonita esta.

Ahora, pago las copas y vivo mi vida, en un tiempo muerto en un tiempo vivo

y mientras triturado y roto, camino entre paradas y arrancadas

voy repartiendo tus sonrisas entre los santos desconsolados y los ilustres

olvidados que visitan las tascas de la noche a la madrugada.

©David de la Iglesia F.

ABANDONAR EL PERSONAJE

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ABANDONAR EL PERSONAJE

Hoy en día todo parece indicar que se hace imprescindible una mutación en la mente humana. Cuando uno busca ayuda para realizar el cambio, lo más probable es que esta se encuentre. Si esto no sucediera, es evidente que tendríamos que observar la forma que tenemos de ver las cosas.

Hay que volver a intentar recuperar la memoria perdida, para así poder reconocernos, y también para llegar a saber quiénes somos en realidad, sabiendo además que el camino de la verdad no implica riesgo. Hay que dejarnos tocar con nuestra cualidad sanadora. Hay que viajar hacia el interior para purificar el alma.

Pero si de verdad uno quiere cambiar, entonces será necesario abandonar el personaje que ha usurpado nuestra verdadera identidad, para cambiar es necesario tener voluntad de cambio, para cambiar hay que aprender a ver en el otro su naturaleza divina.

El sueño es el recipiente que recibe un pensamiento prestado, presente en nuestras vibraciones microscópicas, está el sueño, ciertas tribus de la amazonia, realizan un ritual diario, donde se comparten los sueños, para ellos el sueño no pertenece únicamente al que sueña, si no que pertenece colectivamente al grupo, y el soñante individual es simplemente el receptáculo, que el sueño decide tomar prestado, para poder conversar con toda la tribu.

Algunas tribus conciben lo sueños, como un mapa para las horas de vigilia, lo que les permite predecir, lo que va a ocurrir colectivamente. En los sueños ellos conectan con los ancestros, y con el resto del universo, ya que ellos entienden que lo real es el sueño, y la vida de vigilia es lo falso.

En la actualidad algunos estudios dicen que el sueño es propiedad del que sueña, y aseguran que el estado del sueño es más autentico, pues es nuestra conexión interpersonal en toda su relevancia, y el estado de vigilia es algo así como un estado de aislamiento, en el que cada uno de nosotros estamos, es nuestra habitación separada, es el impostor. En el nivel más profundo, existe la posibilidad de que compartamos nuestros sueños.

© David de la Iglesia F.

EL ESPÍRITU O SER INTERIOR

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EL ESPÍRITU O SER INTERIOR

Existe una interpretación de la espiritualidad que está relacionada con sacrificios, ritos, y con ciertas reglas o disciplinas, a las que algunos les otorgan cualidades, ya que se suponen que a través ciertos requisitos uno pueda llegar a ser espiritual. En muchas ocasiones estas prácticas reprimen el placer, introducen la culpa, el miedo y la división, exigen devoción a maestros o sacerdotes, para a través de un proceso hacernos dependientes, manipulables, débiles e indefensos.

Existen muchas culturas sobre la faz de la tierra, que han explorado y edificado sus creencias sobre una base que se aproxima a la realidad. Pero existe la posibilidad que estas doctrinas o creencias creen cierta confusión, y se pueda llegar a llamar espiritualidad a cualquier cosa o experiencia. El ser humano nunca tuvo la necesidad de acudir a maestros que le hagan sentir l paz o gozo, el hecho de ser un discípulo aplicado de determinada doctrina, no nos asegura nada, tampoco el hecho de seguir a determinados gurús, o chamanes, que a través ciertas ejercicios van creando sensaciones de luz, de libertad, pudiendo acabar los ejercicios o practicas realizadas, en simples paseos por el mundo de las ilusiones.

El gran espíritu es el único que existe. El gran espíritu es la existencia misma. Si la existencia es el gran espíritu, yo soy parte de él, entonces yo también soy el gran espíritu, yo soy el espíritu mismo, ahora yo, solo necesito recordar quién soy, y no necesito nada más, solo necesito acordarme de lo que he olvidado.

El espíritu, alma, ser interior, o cualquier otra definición que utilicemos para designar lo más profundo y genuino, es en definitiva nuestra más pura esencia, es como una brújula interior que nos enseña a vivir, a realizarnos, a transformarnos, y nos prepara para ese momento, en que debemos marcharnos y regresar a casa.

El ego es la dependencia, hay que prestar atención a los signos que nos llegan, hay que percibir en consciente, para así sentir el cuerpo luminoso que nos contiene, pero hay que tener presente y no olvidar, que si queremos evolucionar deberemos estar en el amor, que es luz, para así poder abrir las puertas del cielo infinito.

Yo soy sencillamente un espíritu como eres tú. El gran espíritu, es un espíritu que habita dentro del cuerpo humano, y un cuerpo no puede tener experiencias espirituales, solo puede tener experiencias carnales, corporales, terrenales.

© David de la Iglesia F.

ES POSIBLE LA PAZ

Pura sugestión

Es posible la paz

A través de la evolución el hombre aprende a deshacerse de las tensiones que genera, cuando uno, por alguna causa está inmerso en situaciones de stress, se puede meditar y observar lo que sucede, cuando la mente está fuera del lugar y del tiempo, lo que esto puede significar en estas circunstancias, es una merma en nuestra capacidad para percibir nuestras propias emociones. Cuando se manifiesta irritabilidad, aparece el miedo, lo que posiblemente va dificultar el quehacer de la vida diaria, y la forma en que nos relacionamos.

Hay que vivir cada momento en el ahora, ya que no existe el tiempo. Solo la belleza y la alegría, y esta es tanta que a veces, ríes o lloras, y tus células se armonizan y cantan desde la libertad, pero lo contrario a la felicidad es la pena y la tristeza, circunstancia que representa un lastre, pero también existen las formas negativas o oscuras, que a diario resuena en infinidad de seres y lugares del planeta. Todo intento de poder sobre los demás es debilidad disfrazada de fuerza. La dualidad de la mente, divide la vida, y la separa para enjuiciar o clasificar entre bueno o malo, positivo o negativo, hombre o mujer, salud o enfermedad.

La paz solo es posible si hay unión. Todos los seres humanos, tienen alguna frecuencia forma o sistema, que les permite relacionarse con el medio que los rodea, “Así lo entendió el maestro, después de meditar dijo”: Hay que purificar el alma, ya que solo así podré regresar a ese mirador privilegiado, ya que para mí la libertad nunca ha desaparecido del todo; Ya empezaba a reír de forma absoluta y sabia en su conciencia, que todo estaba saliendo bien, ya presentía que la conciencia había llegado a un punto en que percibía de nuevo.

En la meditación profunda, la mente permanece totalmente alerta, además de la percepción sensorial de la realidad, capta también los sonidos, imágenes y otras impresiones del entorno, pero no las interpreta, y no permite que estas distraigan su atención, ya que obtiene el conocimiento simplemente a través de la introspección y en la privacidad de su meditación. Así dice Krishna en el Gita: “Si yo no tomara parte de la acción, estos mundos perecerían”. La doctrina Zen dice que los asuntos prácticos de la vida, los hay que vivir totalmente en el presente, prestando atención a todos los asuntos cotidianos, experimentando el misterio de la vida, en cada acto por sencillo que este sea.

© David de la Iglesia F.